Las joyas textiles que se resguardan en el Museo son ubicadas en el acervo, un lugar dotado de características técnicas y espaciales, así como de mobiliario especializado para el almacenamiento y conservación de las piezas en óptimas condiciones.

Los textiles son materiales sumamente delicados, por un lado las fibras con que están tejidos y los colorantes con que están teñidos son sustancias orgánicas que se desgastan con el tiempo. Por otra parte, los elementos que a veces acompañan a un textil (chaquira, lentejuelas, pedrería y objetos metálicos) también pueden acelerar su deterioro. En este sentido, el Museo ha establecido una serie de reglas de mantenimiento y manipulación durante el resguardo y la exhibición de las piezas.

Se procura que los textiles sean guardados en posición plana y evitando cualquier doblez, puesto que las arrugas pueden dañar permanentemente a un textil. Las piezas grandes que no pueden mantenerse extendidas, se enrollan o doblan, con el apoyo de pequeños cojines que amortigüen los dobleces en la pieza. Para las prendas que necesitan colgarse, es indispensable acojinar los bordes de los ganchos para evitar deformaciones. Los mismos cuidados deben tomarse en cuenta al momento de exhibir un textil.

Para guardar textiles como servilletas, lienzos y dechados en plano, se cuenta con planeros y cajoneras. De igual forma, existen estantes diseñados especialmente para almacenar textiles enrollados, y colgados, como algunos huipiles y blusas.

El acervo del MTO está abierto a consultas por parte de personas procedentes de las comunidades creadoras de los textiles que resguardamos, así como para investigadores y estudiantes de posgrado.  Para conocer más sobre el proceso de consulta, te invitamos a leer con atención los siguientes formularios:

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El Edificio. Historia

El Museo Textil de Oaxaca está ubicado en el predio que fue parte de la huerta del antiguo convento de Santo Domingo Soriano, la segunda fundación dominica en América, establecida en el año de 1529, dedicada posteriormente a San Pablo, donde recibían la prédica en náhuatl, zapoteco y mixteco los vecinos indígenas de la ciudad. A principios del siglo XVII, el convento sufrió graves daños debido a una serie de sismos y por tal motivo los dominicos, por iniciativa de Fray Francisco de Burgoa, el principal cronista e historiador del período virreinal en Oaxaca, se vieron forzados a rentar y luego a vender parte de sus terrenos para costear la reconstrucción.


Casa Antelo

El primer propietario de la subdivisión donde hoy se ubica el Museo fue don Miguel de Bustamante, quien construyó una sencilla casa de adobe de un solo piso. Posteriormente, entre 1764 y 1771 la propiedad fue comprada por el comerciante y hacendado español Ángel de Antelo y Bermúdez, quien hizo su fortuna exportando nada menos que grana, el tinte textil oaxaqueño por excelencia. Don Ángel demolió la casa de adobe para construir una típica casona barroca oaxaqueña de dos pisos, con la fachada de cantera verde y una hermosa puerta labrada. El inmueble fue conocido durante el siglo XVIII y XIX como la Casa Antelo.

 

A mediados del siglo XIX, el edificio pertenecía al Hospital de Belén, institución caritativa dirigida por los hermanos betlemitas. En 1862, en plena época liberal y anticlerical, se demolió la casa colindante al oriente para crear la calle de Benito Juárez (hoy Fiallo), pero la antigua residencia de Antelo conservó su integridad hasta 2002 cuando la inmobiliaria que había adquirido la propiedad mandó a destruir todo el interior.


Nace un proyecto

 

En el año 2006, la Fundación Alfredo Harp Helú compró la casa Antelo y el ex convento de San Pablo como parte de un amplio proyecto de rescate arquitectónico del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca para crear espacios de vocación cultural.

 

El proyecto de restauración y reconstrucción de la Casa Antelo comenzó en 2007 bajo la dirección de un equipo interdisciplinario, conformado por especialistas en arquitectura, restauración, historia, ingeniería y diseño, con el fin de adaptar las edificaciones antiguas que se mantenían de pie, a las necesidades del Museo. De igual forma, este equipo se encargó de construir, de manera simultánea, un edificio de corte contemporáneo en el sitio que dejó libre la reciente demolición de los muros interiores de la casa.

 

El ex convento, como la Casa Antelo, había seguido una historia paralela de secularización: hacia 1826 fue convertido en la segunda sede del Instituto de Artes y Ciencias (precursor de la actual Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca). Después de un largo proceso de subdivisiones y destrucción, el ex convento se restauró de manera meticulosa por un equipo interdisciplinario. Desde noviembre de 2011, el ex convento de San Pablo es sede de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y del Centro Cultural San Pablo.