Un espacio para las artes textiles

En el corazón del centro histórico de la ciudad de Oaxaca, en una casona del siglo XVIII restaurada en 2007, se hospeda el Museo Textil de Oaxaca [MTO]. Este innovador espacio fue creado con la finalidad de propiciar un punto de encuentro entre personas, tradiciones, diseño y arte contemporáneo.

Desde su creación, el MTO se ha impuesto la misión de ofrecer una visión amplia de los diseños, las técnicas y los procesos creativos para la elaboración de textiles de Oaxaca, de México y del mundo a través del intercambio permanente de conocimientos especializados mediante conferencias, talleres y exposiciones.


El Edificio. Historia

El Museo Textil de Oaxaca está ubicado en el predio que fue parte de la huerta del antiguo convento de Santo Domingo Soriano, la segunda fundación dominica en América, establecida en el año de 1529, dedicada posteriormente a San Pablo, donde recibían la prédica en náhuatl, zapoteco y mixteco los vecinos indígenas de la ciudad. A principios del siglo XVII, el convento sufrió graves daños debido a una serie de sismos y por tal motivo los dominicos, por iniciativa de Fray Francisco de Burgoa, el principal cronista e historiador del periodo virreinal en Oaxaca, se vieron forzados a rentar y luego a vender parte de sus terrenos para costear la reconstrucción.


Casa Antelo

El primer propietario de la subdivisión donde hoy se ubica el Museo fue don Miguel de Bustamante, quien construyó una sencilla casa de adobe de un solo piso. Posteriormente, entre 1764 y 1771 la propiedad fue comprada por el comerciante y hacendado español Ángel de Antelo y Bermúdez, quien hizo su fortuna exportando nada menos que grana, el tinte textil oaxaqueño por excelencia. Don Ángel demolió la casa de adobe para construir una típica casona barroca oaxaqueña de dos pisos, con la fachada de cantera verde y una hermosa puerta labrada. El inmueble fue conocido durante el siglo XVIII y XIX como la Casa Antelo.

A mediados del siglo XIX, el edificio pertenecía al Hospital de Belén, institución caritativa dirigida por los hermanos betlemitas. En 1862, en plena época liberal y anticlerical, se demolió la casa colindante al oriente para crear la calle de Benito Juárez (hoy Fiallo), pero la antigua residencia de Antelo conservó su integridad hasta 2002 cuando la inmobiliaria que había adquirido la propiedad mandó a destruir todo el interior.